Estamos al borde de una revolución tecnológica que alterará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos unos con otros.

La Primera Revolución Industrial utilizó la energía del agua y el vapor para mecanizar la producción. El segundo usó energía eléctrica para crear producción en masa. El tercero utilizó electrónica y tecnología de la información para automatizar la producción. Ahora, la Cuarta Revolución Industrial se basa en la Tercera, la revolución digital que se viene produciendo desde mediados del siglo pasado y evolucionando a un ritmo exponencial. Se caracteriza por una fusión de tecnologías que está difuminando las líneas entre las esferas física, digital y biológica. Al igual que las revoluciones que lo precedieron, la Cuarta Revolución Industrial tiene el potencial de elevar los niveles de ingresos globales y mejorar la calidad de vida de las poblaciones de todo el mundo.

Las posibilidades de miles de millones de personas conectadas por dispositivos móviles, con poder de procesamiento, capacidad de almacenamiento y acceso al conocimiento sin precedentes, son ilimitadas.

La revolución podría generar una mayor desigualdad, particularmente en su potencial para interrumpir los mercados laborales. Como la automatización sustituye a la mano de obra en toda la economía, el desplazamiento neto de los trabajadores por las máquinas podría ampliar la brecha entre el rendimiento del capital y el rendimiento del trabajo. Por otro lado, también es posible que el desplazamiento de los trabajadores por tecnología genere, en conjunto, un aumento neto de empleos seguros y gratificantes. Por el lado de la oferta, muchas industrias están viendo la introducción de nuevas tecnologías que crean formas completamente nuevas de atender las necesidades existentes y perturbar significativamente las cadenas de valor de la industria existente.

Más del 30 por ciento de la población mundial ahora usa plataformas de redes sociales para conectarse, aprender y compartir información. En un mundo ideal, estas interacciones brindarían una oportunidad para la comprensión y la cohesión intercultural.

Las habilidades que se requieren en la vida laboral cambian constantemente, más aún cuando avanza la tecnología, automatización y la globalización, a pesar de ello no puede definir con certeza cuáles serán necesarias en los próximos años. Los trabajadores a nivel mundial se sienten con los conocimientos adecuados para el mundo laboral, pero consideran que en cinco años las habilidades cambiarán, por ello creen que la actualización constante es necesaria.

Sin embargo, las empresas se encuentran con trabajadores de cuatro generaciones diferentes que también aprenden de manera distinta y tienen preferencias de aprendizaje diferentes. La formación laboral va hacia el aprendizaje personalizado, adaptado a cada generación y empleado. Los dispositivos móviles serán, cada vez más, la forma elegida para adquirir habilidades. Los departamentos más técnicos buscarán mejorar sus habilidades "suaves", (como las comunicativas y sociales), mientras que, por ejemplo, los equipos áreas más administrativas se centrarán en perfeccionar sus conocimientos analíticos. Dada la constante evolución del mundo laboral, las carreras profesionales ya no siguen un camino predecible y cada año emergen nuevas profesiones. Los empleados llegan a las compañías con habilidades muy potenciadas y con un déficit en otras. Las continuas innovaciones que brindan las nuevas tecnologías están revolucionando la manera en que los trabajadores adquieren y mejoran sus habilidades. El futuro (y el presente ya) de la formación laboral pasa por el aprendizaje personalizado, los dispositivos móviles o una formación multidimensional porque hay muchas generaciones en el lugar de trabajo. Así que es responsabilidad de cada empleado o incluso aun estudiante enfocarse en aprender de manera autodidacta para estar preparado para los cambios que se viven actualmente y los que están por llegar.

Ni la tecnología ni la disrupción que conlleva es una fuerza externa sobre la cual los humanos no tienen control. Todos somos responsables de guiar su evolución, en las decisiones que tomamos a diario como ciudadanos, consumidores e inversores. En su forma más pesimista y deshumanizada, la Cuarta Revolución Industrial puede tener el potencial de "robotizar" a la humanidad y así privarnos de nuestro corazón y nuestra alma. Por lo tanto, nos incumbe a todos asegurarnos de que aprovechemos la oportunidad y el poder que tenemos para dar forma a la Cuarta Revolución Industrial y dirigirla hacia un futuro que refleje nuestros objetivos y valores comunes.

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